La conciliación laboral y familiar es un tema que nos atañe a todos madres,padres, hijos. Ya lo tocamos hace algún tiempo hablando del caso de la Vicepresidenta Soraya Saez de Santamaría en contraposición con la actitud tomada por la eurodiputada Licia Ronzulli.
Pero claro el caso de la eurodiputada es un caso excepcional ya que si cualquiera de nosotras se presentara en el trabajo con nuestro hijo a cuestas seguramente nuestro jefe nos estaría esperando con el finiquito en la mano.
En el pensamiento de muchas madres y padres está el deseo de cambiar las cosas y es de ahí de donde surgió el movimiento Conciliación Real Ya que persigue justamente no tener que sacrificar nuestra vida personal y familiar por largas jornadas de trabajo que nos hacen dejar de lado lo realmente importante, a nuestros hijos.
Pero ¿tan utópico es el hecho de poder llevar a nuestros hijos al trabajo?. Actualmente en España es practicamente imposible, en otros paises como es el caso de EEUU se ha puesto en marcha la Parenting Workplace Institute en la que cuentan con 165 empresas amigos de los niños y unos 1977 niños llevados a los puestos de trabajo de sus progenitores. y yo me pregunto ya que España siempre tiene el ansia de emular a los EEUU ¿ por qué no en esto?.
Tener cerca a nuestros hijos a la hora de desempeñar nuestras funciones laborales acarrearía muchisimas ventajas tanto en el ambito personal y familiar como en el de la productividad ya que una persona que tiene la seguridad de poder contar con la compañía de su bebé se incorpora antes al trabajo, reduce el estres, la depresión post parto, fomenta la socialización entre compañeros y todo este buen ambiente llevaría a un aumento de la productividad tan valorada en los últimos años.
El movimiento Conciliación Real Ya nace através de el arma más poderosa que existe en los últimos tiempo internet. Gracias a los Blogs y a las redes sociales muchisimas personas de distintas partes del mundo, distintas clases sociales pero con las mismas inquietudes se pueden unir para perseguir un bien común y con esta base surge este movimiento que se va extendiendo a pasos agigantados.
Desde CRY se persigue el equilibrio entre estos dos pilares de nuestras vidas el laboral y personal con medidas que nos hagan conseguir disminuir el desarraigo familiar que cada día más sufren nuestros menores.
Ser madre o padre (aunque en mayor medida las dificultades laborales las sufrimos las mujeres) no puede convertirse en un handicap a la hora de acceder al mercado laboral.
Mi experiencia personal me dice que el hecho de tener conmigo lo más maravilloso del mundo que es mi hijo me ha cerrado muchisimas puertas ya que en las 3 entrevistas que he hecho desde su nacimiento al ser preguntada por la edad del niño y decir que aún es un bebé le ha hecho plantearse al empleador si sería un problema tenerme en su equipo por no tener quien lo cuide, por si tengo que faltar si enfermara etc. A día de hoy sigo buscando alguien que no vea un riesgo en el hecho de contratar una madre siendo tan secillo como dar la oportunidad y esperar los resultados.
Porque otro mundo es posible debemos trabajar por ello y desde aquí me gustaría animar a las nuevas empresas que vayan surgiendo y a todas las que quieran unirse que pongan en práctica la iniciativa llevada a cabo en los EEUU y avancemos juntos hacia una sociedad más evolucionada. Porque modernidad no es sólo avances tecnológicos o cientificos sino también sociales.
Yo al igual que muchas personas no quiere que a su hijo lo crie otro no quiero que el mayor apoyo de mi hijo se su profesora y colmarlo del mayor numero de actividades extraescolares para tenerlo más tiempo fuera de casa, me encantaría verle crecer y es por ello que hay que llegar a una Conciliación Real Ya.
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domingo, 29 de enero de 2012
viernes, 18 de noviembre de 2011
Una historia marsupial
Por lydia...
Había una joven cangura que toda su vida se había criado e ido creciendo fuera de su habita. Vivía en un mundo en el que resto de animalitos estaban envueltos en vidas complicadas donde el trabajo, la sociedad y las modas ocupaban sus vidas y que terminaron por criar a sus hijos dandole vidas independientes, acelerando el proceso de madurez para que fueran abandonando el nido.
La joven cangura no entendía nada ella sentía un apego con su familia que le llevaba a abandonar su vida establecida para atender a su familia y en una de esas llamadas de la sangre la joven cangura se marchó a una ciudad lejos de su ambiente, sus amistades y todo lo que ella conocía como vida.
Al poco tiempo de estar allí conoció a un joven animalito impetuoso, muy seguro de si mismo y ella quedó cautivada encontrando en él, el cobijo y la seguridad que tanta falta le hacía para adapatarse a este lugar de vidas independientes y poco próximas.
En enero de 2010 la joven cangura notó que su cuerpo empezó a cambiar, sin saber lo que pasaba todavía sintió que su amor se multiplicaba, sus ganas de estar junto a su familia aumentaba, su afán por lograr su propio hogar crecieron hasta límites insospechados y a primeros de febrero le confirmaron la llegada del joven cangurito.
Los días fueron pasando y las hojas del calendario fueron cayendo una a una hasta llegar el mes de septiembre cuando el joven cangurito irrumpió en el mundo con la fuerza de un ciclón. La joven cangura se convirtió en mamá cangura y el cangurito fue acogido en un lecho de amor y calor que el ofrecían toda la dulzura de un hogar.
Pero mamá cangura se encontró que su instinto de protección, apego y proximidad chocaba con lo establecido socialmente de cachorritos en carros, habitaciones independientes y al calor de un calefactor con biberones de leche de formula. Mamá cangura quería abrazar a cada momento a su niño, calmarle el llanto con su calor y alimentarlo en su pecho hasta decir basta pero todo el mundo la acusaba de malcriar, crear una dependencia que no deja evolucionar a la cría y según los demás le creaba situaciones de ansiedad.
Mamá cangura se encontró sola ya que el joven animlito por su inexperiencia como padre o su miedo a hacer las cosas mal apoyaba las teorías de los más mayores del grupo que le aconsejaban que dejasen al cachorrito llorar para fortalecer sus pulmones, que se le diera una alimentación complementaria para estar bien alimantado y que se quedara en el carrito sin coger para que aprendiera a distraerse solo.
La cangura estaba muy triste tenía mucha necesidad de la proximidad de su hijo, su cuerpo le decía que no se equivocaba y su instinto le llevaba a reaccionar y a enfrentarse con todos los que coartaban su libertad de madre. En marzo la joven cangura se quedó sola con su cachorro a merced de todos los animalitos que alegaban saber más que ella y que todo lo hacían por su bien y empezó a tener que dejar a su bebé largas tardes con otros animalitos para que se acostumbraran a otros animales y no sufrieran por la separación. Pero como la naturaleza es sabia hizo que en el mes de abril el carrito que se le asignó al cachorrito se rompiera milagrosamente y a mamá cangura no le quedó otro remedio que tener que llevar a su cangurito en brazos, pero ¡tanto tiempo se le había negado esa oportunidad! que ya no sabia como hacerlo se había dejado aconsejar y ahora temía que su cachorrito rechazara el calor de sus brazos y salió a buscar a otras canguritas que la ayudaran a portar a su pequeño tesoro. Cuando las encontró les pidió ayuda y ellas desinteresadamente le enseñaron todo lo que sabía sobre crianza natural y sobre porteo del bebé y ese vinculo que tanta falta le hacía a la mamá cangura se fue reforzando día a día hasta hacerse tan fuerte que por más que le pese al resto de animalitos será imposible disolver.
El joven cangurito busca los brazos de su mamá, duerme en su pecho y pasea jugando con su pelo cuando lo lleva en su espalda. Ve el mundo igual que lo ve su madre no relegado a un carro viendo rodillas y cuerpos sin terminar.
Entre la mamá y su cachorrito se ha reforzado el amor, la comunicación, la seguridad de los dos, mamá se siente fuerte pudiendolo proteger y el pequeño canguro se siente seguro en el pecho de mami.
Cada día que pasa me siento más felíz de ser una mamá cangura y le doy las gracias a todas las canguras que fuí encontrando en mi camino y doy la bienvenida a todas las que se vayan uniendo porque criar desde el corazón es la mejor forma de criar.
Había una joven cangura que toda su vida se había criado e ido creciendo fuera de su habita. Vivía en un mundo en el que resto de animalitos estaban envueltos en vidas complicadas donde el trabajo, la sociedad y las modas ocupaban sus vidas y que terminaron por criar a sus hijos dandole vidas independientes, acelerando el proceso de madurez para que fueran abandonando el nido.
La joven cangura no entendía nada ella sentía un apego con su familia que le llevaba a abandonar su vida establecida para atender a su familia y en una de esas llamadas de la sangre la joven cangura se marchó a una ciudad lejos de su ambiente, sus amistades y todo lo que ella conocía como vida.
Al poco tiempo de estar allí conoció a un joven animalito impetuoso, muy seguro de si mismo y ella quedó cautivada encontrando en él, el cobijo y la seguridad que tanta falta le hacía para adapatarse a este lugar de vidas independientes y poco próximas.
En enero de 2010 la joven cangura notó que su cuerpo empezó a cambiar, sin saber lo que pasaba todavía sintió que su amor se multiplicaba, sus ganas de estar junto a su familia aumentaba, su afán por lograr su propio hogar crecieron hasta límites insospechados y a primeros de febrero le confirmaron la llegada del joven cangurito.
Los días fueron pasando y las hojas del calendario fueron cayendo una a una hasta llegar el mes de septiembre cuando el joven cangurito irrumpió en el mundo con la fuerza de un ciclón. La joven cangura se convirtió en mamá cangura y el cangurito fue acogido en un lecho de amor y calor que el ofrecían toda la dulzura de un hogar.
Pero mamá cangura se encontró que su instinto de protección, apego y proximidad chocaba con lo establecido socialmente de cachorritos en carros, habitaciones independientes y al calor de un calefactor con biberones de leche de formula. Mamá cangura quería abrazar a cada momento a su niño, calmarle el llanto con su calor y alimentarlo en su pecho hasta decir basta pero todo el mundo la acusaba de malcriar, crear una dependencia que no deja evolucionar a la cría y según los demás le creaba situaciones de ansiedad.
Mamá cangura se encontró sola ya que el joven animlito por su inexperiencia como padre o su miedo a hacer las cosas mal apoyaba las teorías de los más mayores del grupo que le aconsejaban que dejasen al cachorrito llorar para fortalecer sus pulmones, que se le diera una alimentación complementaria para estar bien alimantado y que se quedara en el carrito sin coger para que aprendiera a distraerse solo.
La cangura estaba muy triste tenía mucha necesidad de la proximidad de su hijo, su cuerpo le decía que no se equivocaba y su instinto le llevaba a reaccionar y a enfrentarse con todos los que coartaban su libertad de madre. En marzo la joven cangura se quedó sola con su cachorro a merced de todos los animalitos que alegaban saber más que ella y que todo lo hacían por su bien y empezó a tener que dejar a su bebé largas tardes con otros animalitos para que se acostumbraran a otros animales y no sufrieran por la separación. Pero como la naturaleza es sabia hizo que en el mes de abril el carrito que se le asignó al cachorrito se rompiera milagrosamente y a mamá cangura no le quedó otro remedio que tener que llevar a su cangurito en brazos, pero ¡tanto tiempo se le había negado esa oportunidad! que ya no sabia como hacerlo se había dejado aconsejar y ahora temía que su cachorrito rechazara el calor de sus brazos y salió a buscar a otras canguritas que la ayudaran a portar a su pequeño tesoro. Cuando las encontró les pidió ayuda y ellas desinteresadamente le enseñaron todo lo que sabía sobre crianza natural y sobre porteo del bebé y ese vinculo que tanta falta le hacía a la mamá cangura se fue reforzando día a día hasta hacerse tan fuerte que por más que le pese al resto de animalitos será imposible disolver.
El joven cangurito busca los brazos de su mamá, duerme en su pecho y pasea jugando con su pelo cuando lo lleva en su espalda. Ve el mundo igual que lo ve su madre no relegado a un carro viendo rodillas y cuerpos sin terminar.
Entre la mamá y su cachorrito se ha reforzado el amor, la comunicación, la seguridad de los dos, mamá se siente fuerte pudiendolo proteger y el pequeño canguro se siente seguro en el pecho de mami.
Cada día que pasa me siento más felíz de ser una mamá cangura y le doy las gracias a todas las canguras que fuí encontrando en mi camino y doy la bienvenida a todas las que se vayan uniendo porque criar desde el corazón es la mejor forma de criar.
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