El Recién Nacido pasa de la oscuridad, el confort y la calma a un mundo de luces, frío y desconcierto en ese momento se hace más que necesario el contacto piel con piel.
Si dejamos a cualquier recien nacido desnudo sobre el pecho de su madre éste será capaz de reptar reconocer el pecho y succionar correctamente si prolongamos este procesos durante los primeros 50 minutos de vida. Esto traerá consigo ventajas tanto para la madre como para el recién llegado.
Y para ambos será la activación de la lactancia, favorecerá el vínculo y no habrá mejor manera que afrontar esta vida a la que saluda el bebé por primera vez y a la que la madre mirará con otros ojos que juntos desde el primer minuto.
Porque no existe un momento más mágico que el de llevar a nuestros hijos pegaditos a nosotros y calmarlos con los compases de los latidos de nuestro corazón
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